Blog de SkiClass

Nuestra pequeña aportación al mundo del esquí y el snow.

23 agosto 2007

Esquiar en Bariloche

Para los más apasionados que no aguantan la larga espera de la llegada del nuevo invierno está la posibilidad de esquiar en el hemisferio sur. Uno de los mejores destinos es indudablemente Argentina. De las varias opciones que nos brinda el país austral destaca San Carlos de Bariloche. En esta joven ciudad con clara herencia europea se sitúa Cerro Catedral, centro de esquí referente en Sudamérica por más de un motivo.

San Carlos de Bariloche esta ubicado al noroeste de la Patagonia, a 1642 kilómetros de Buenos Aires. Esta ciudad con sólo 100 años de historia está situada junto al lago Nahuel Huapi (isla del tigre en mapuche) a 800 metros de altura sobre el nivel del mar. Tiene una población de unos 120.000 habitantes cuya procedencia diversa le da un estilo propio a la ciudad, que ofrece una amplia gama de alternativas turísticas además del esquí.

La estación de esquí Cerro Catedral esta situada en un sitio privilegiado de la naturaleza, sus vistas son realmente espectaculares. Por un lado, hacia el norte y hacia el oeste, contemplamos la cordillera de los andes con sus picos puntiagudos de clara juventud geológica. Por otro, hacia el este, el majestuoso lago Nahuel Huapi con la estepa que se pierde en el horizonte, no hay que olvidarse que estamos en la precordillera. El contraste es de lo más gratificante.

Las pistas en general no son todo lo largas que podrían ser –si tenemos en cuenta que hay un desnivel de casi 1100 m— se echa de menos un mayor trabajo en verano de cara a habilitarlas y sacarles un mayor provecho comercial. En su favor en toda la estación hay un entramado de pistas-caminos esquiables que brindan la oportunidad de recorrer toda la montaña, lo cual resulta primordial para los niveles menos avanzados. También tenemos muchas posibilidades de fuera de pista, especialmente atractivo es esquiar entre los cohiues, árbol autóctono de Chile y Argentina que forma un bosque abierto dando una imagen fantasmagórica que es un verdadero regalo a los sentidos. Si a todo esto le sumamos una buena temporada de nieve polvo, como esta ocurriendo este año, el conjunto es extraordinario. Aunque el pisado de pistas es escaso desde un punto de vista europeo, el trabajo de señalización y protección de los pisteros es muy bueno. Muy destacable es la zona de debutantes que hay en la base, tanto por las pistas como por la red de remontes, lo que en otras estaciones suele ser una asignatura pendiente. Esto siempre y cuando haya nieve ya que muchos años no es asi.

La oferta de restaurantes es bastante completa, por toda la estación se tiene la oportunidad de hacer una parada para reponer energías y de paso disfrutar de las vistas que nos ofrece la montaña. La música alta no falta en ninguno de ellos, creando en algunos un ambiente de fiesta.

Los remontes mecánicos son quizás la peor parte del centro, sigue contando con muchas sillas viejas a pesar de que año tras año van mejorando (a destacar un desembragable de 6 plazas único en Sudamérica). Hay que saber que la mayoría de remontes se compran de segunda mano en Europa. Esto hace que en una jornada de esquí estemos más tiempo del deseado sobre las sillas, eso sin contar las colas que podemos encontrarnos, debido al volumen de gente o a que algunas sillas no estén funcionando.

La base es un pequeño poblado con estilo norteamericano algo saturado y ruidoso para los más puristas de la montaña, pero que nos ofrece una variada gama de servicios que pueden redondear el final de una jornada de esquí.



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