Blog de SkiClass

Nuestra pequeña aportación al mundo del esquí y el snow.

10 enero 2007

Saber Correr...

La velocidad es indudablemente un componente que junto a otros hace del esquí un deporte apasionante, que cada vez mas y casi únicamente en este país tiene mas adeptos.
Si analizamos la velocidad desde el punto de vista de la seguridad nos encontramos con que los esquiadores cada vez corren mas debido a varios factores; algunos externos como es la mejora del material (los famosos carving), un mejor tratamiento de las pistas (mayor y mejor pisado) y una transformación mas comercial de estas (pistas mas anchas y asequibles) y otros intrínsecos como convertir esta actividad en una válvula de escape al estrés actual o un reto a esta necesidad de moda de tener experiencias “adrenalíticas”.
Esta situación conlleva que hoy en día y quizás a diferencia de años atrás, cualquier esquiador de nivel medio, incluso de nivel bajo, coja velocidades por encima de sus posibilidades, y ante una situación de peligro no tenga recursos para solventarla (no pasa desapercibido el hecho de que en las estadísticas de accidentes haya un aumento de los traumatismos craneales).
La velocidad también se convierte en un problema cuando los profesionales, tanto entrenadores de clubes como profesores de escuelas, se encuentran con grupos numerosos (lo que en si mismo es un peligro) de niveles altos que requieren de la velocidad como recurso para trabajar objetivos técnicos, formándose las famosas “filas interminables” creando un peligro añadido.

Mi opinión a todo lo expuesto es que aquí todas las partes deberían tomar cartas en el asunto. A nivel individual la solución no es dejar de correr sino que cada uno sepa donde esta su limite, en definitiva aprender a controlar la velocidad. A nivel colectivo habría que cubrir el vacío legislativo que existe en este país de cara a que los pisters, que son los encargados de la seguridad en pistas, tuvieran algún tipo de potestad para sancionar actitudes temerarias –como ocurre por ejemplo en Estados Unidos—
También a nivel legal no estaría de mas que se contemplara el peligro de los grupos numerosos, sean de clubes o de escuelas, formados con un objetivo comercial, y que se pusiera un numero limitado que claramente cumpliera con la seguridad. De este modo se estaría cumpliendo también –aunque esto sería tema para otro análisis— con la calidad.


Antonio Quintana