Con cabeza
Se me ocurre que uno de los motivos de que los deportes de aventura, riesgo, extreme, tengan tantos adeptos debe ser el estrés acumulado en las ciudades durante el día a día. Que mejor terapia para liberar las tensiones de la oficina, que desgañitarse gritando cuando haces puenting o cualquiera de estas actividades.
El problema está en no saber escoger el momento adecuados para dar rienda suelta a nuestro espíritu temerario.
Con esto vengo a decir que no son las estaciones de esquí el lugar, ni el fin de semana el momento para dejar atrás estas tensiones. Descender por las pistas de esquí como si tuviésemos fuego en casa, con escasa preparación física y a veces recursos técnicos sobre valorados es una mala combinación.
Para aquel que no lo sepa, los accidentes por colisión en una estación como Baqueira-Beret han subido de manera considerable en los últimos años. Es cierto que a esto contribuye la evolución en la manera de esquiar, con los esquís carving se tiende a esquiar más rápido y cerrando más las curvas.
En definitiva, tan sólo quiero hacer una llamada al sentido común. Tenemos que entender que una estación de esquí no es un parque de atracciones, que hay mucha gente a nuestro alrededor cuando esquiamos, que no todos los esquiadores tienen el mismo nivel ni se mueven con las mismas trayectorias, por ejemplo los que hacen snowboard.
No quiero parecer un carca soporífero, pero después de 20 años trabajando en estaciones de esquí y haberlas visto de todos los colores,8 temporadas trabajando de pistero-socorrista, creo tener algún dato para recomendar prudencia
Y no digo que no se pueda ir deprisa, sin duda la velocidad es uno de los componentes principales que hacen al esquí un deporte precioso,pero con cabeza.

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